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MITOS: TRADICIONES Y FANTASMAS DE LA VERDAD COTIDIANA

Historias inexplicables acogieron generaciones al calor del fuego mientras la narración de un abuelo desvirtuaba la realidad dando vida a temores infundados en su momento; los personajes mitológicos eran visualizados con el miedo propio que se tiene frente a lo desconocido, pero con el respeto ofrecido hacia ellos por las leyendas y las tradiciones. El robo de niños, la búsqueda de hijos desaparecidos o el secuestro se mencionaban en las historias como hechos inexplicables, sucesos que para algunos, continúan siendo fantasía mientras para otros, no solo hacen parte de una dolorosa verdad sino que al tiempo, transforman esos relatos inofensivos en profecías que resaltan el diario vivir en un país en el que la realidad, resulta más impactante que la ficción.

El paso de los años con una guerra amañada ofrece un panorama actual en el que los mitos salieron de la imaginación para instalarse en la vida de las personas de a pié, campesinos en su mayoría que han visto la destrucción de unos y otros, vecinos que ven alejarse a sus hermanos completos y regresar en una “Patasola” en algunos casos, perderse entre la naturaleza de la montaña en otros o saber que el río los reclamó como propios en el momento en el que un desconocido del que se sabe mucho pero no puede decirse nada, decidió sobre su existencia al mejor estilo del coliseo romano.

Este seriado de dípticos tiene su origen en el municipio de Granada Antioquia, tierra renacida luego de sucesos como la toma guerrillera a finales de los 80s, la toma paramilitar en noviembre de 2000 y la toma guerrillera que estuvo a punto de abrir un nuevo espacio cartográfico en diciembre del mismo año, navidad en la que la pirotecnia causó más daños de lo habitual porque las mechas en este caso, estaban destinadas para encender dinamita.

No existen los seres sobrenaturales en este trabajo, existen voluntades increíbles que mitigan la cercanía de las personas con realidades bélicas; no hay aquí un Costalón desapareciendo niños, existe un conflicto reclutándolos y desapareciendo a sus padres a jurisdicción de nadie. No hay una verdadera

Llorona, hay miles de madres que claman por sus hijos vivos o muertos y que derraman lagrimas tan reales como los desgarradores relatos que dan vida a su pesadilla, tragedias que pese a todo, seguirán siendo un mito para tantos.

Si el victimario es uno u otro siempre resulta indiferente dentro de las dinámicas del conflicto en Colombia, toda vez que las víctimas siempre serán las mismas, seres humanos que memorizaron y mejoraron con su existencia caminos para luego verse obligados a olvidarlos, o en el mejor de los casos, descartarlos para esquivar la artillería que se empeñó desde hace mucho en arremeter en contra de inocentes, en mitificar sus vidas al punto de declararlos objetivo militar por el simple hecho de llevar puestas unas botas pantaneras.

Los temores infundados de antaño se hicieron realidad para muchos; los ríos, las riveras, las montañas son hoy escenarios en los que caminan las leyendas, se arrastran, desaparecen en las aguas y dejan en su senda el sin sabor de sentir que esta irreal y cruenta verdad, debe terminar en algún momento.

Texto: Juan Diego Patiño

La exposición "MITOS: TRADICIONES Y FANTASMAS DE LA VERDAD COTIDIANA" del artista Esteban Valencia, se encuentra disponible en la sala de exposiciones temporales del Salón del Nunca Más.

 

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